El plan de alojamientos de proximidad provisional (APROP) en Barcelona sigue en marcha para luchar contra la gentrificación.

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El segundo edificio del programa de alojamientos de proximidad provisional (también conocido como APROP) estará listo en el distrito de Sant Martí en solo unos meses a manos de Calaf Constructora, para acoger a familias en estado de emergencia y a jóvenes, colectivo vulnerado dentro del mercado inmobiliario, con una inversión total de 4 millones de euros.

Los edificios modulares prefabricados a partir de contenedores marítimos reciclados dispondrán de 42 pisos, 35 de ellos con dos dormitorios, y con una capacidad total de 110 personas. Esta propuesta nace con el objetivo de ofrecer espacios habitables y dignos de forma rápida y sostenible para aquellos grupos de la población con problemas de acceso a viviendas, como aquellos afectados por los desahucios, y para fomentar el sentimiento de pertenencia a los diferentes barrios de Barcelona.

Diversas polémicas han surgido a raíz de la utilización de materiales reciclables y la precariedad que pueden presentar en primera instancia este tipo de viviendas. Sin embargo, APROP da una solución digna a aquellos vecinos y vecinas que se ven en la necesidad de abandonar sus hogares y buscan una estancia a corto plazo para encontrar otro alojamiento que se ajuste al precio disponible, para así mantener una distribución territorial equitativa gracias a los solares utilizados y a la optimización del espacio urbano.

La iniciativa APROP consigue la construcción de viviendas de calidad en tan solo 9 meses desde el inicio del diseño del proyecto y ofrece la ventaja de un fácil montaje y transporte de los materiales una vez finalizado el proyecto.

El segundo edificio del programa de alojamientos de proximidad provisional (también conocido como APROP) estará listo en el distrito de Sant Martí en solo unos meses a manos de Calaf Constructora, para acoger a familias en estado de emergencia y a jóvenes, colectivo vulnerado dentro del mercado inmobiliario, con una inversión total de 4 millones de euros.

Los edificios modulares prefabricados a partir de contenedores marítimos reciclados dispondrán de 42 pisos, 35 de ellos con dos dormitorios, y con una capacidad total de 110 personas. Esta propuesta nace con el objetivo de ofrecer espacios habitables y dignos de forma rápida y sostenible para aquellos grupos de la población con problemas de acceso a viviendas, como aquellos afectados por los desahucios, y para fomentar el sentimiento de pertenencia a los diferentes barrios de Barcelona.

Diversas polémicas han surgido a raíz de la utilización de materiales reciclables y la precariedad que pueden presentar en primera instancia este tipo de viviendas. Sin embargo, APROP da una solución digna a aquellos vecinos y vecinas que se ven en la necesidad de abandonar sus hogares y buscan una estancia a corto plazo para encontrar otro alojamiento que se ajuste al precio disponible, para así mantener una distribución territorial equitativa gracias a los solares utilizados y a la optimización del espacio urbano.

Con el apoyo del Consejo de la Vivienda Social de Barcelona y el Ayuntamiento de Barcelona, la propuesta de la calle Bolivia está basada en una construcción totalmente industrializada, caracterizada por su brevedad, higiene, una notable disminución de la contaminación acústica y visual y, por lo tanto, el respeto del bienestar de los vecinos de la zona. No obstante, también destaca por el uso de materiales reciclados y biodegradables, hecho que permite fomentar la innovación tecnológica en el sector de la sostenibilidad, así como aumentar el número de ocupación laboral.

La distribución de los edificios de acogida está conformada por una cocina abierta, un baño completo y una sala de comedor y almacén para los pisos de dos habitaciones. Respecto a las zonas comunes, también se ha incluido un servicio de lavandería, áreas de talleres y ocio y un espacio de huertos para el auto cultivo.

Santiago López, jefe del departamento de Edificación de la empresa Calaf Constructora, afirma que estos nuevos domicilios particulares revolucionarios reducen al mínimo el impacto acústico, visual y medioambiental y reducen los riesgos laborales fruto de los largos y contaminantes procesos de construcción tradicionales.

APROP ha tenido tan buena acogida por las instituciones y organismos barceloneses por su escasa emisión de CO2, con la inclusión de placas solares, ventilación cruzada y acceso de luz natural en el interior de las viviendas, apostando por la energía renovable y el bajo consumo energético.

No obstante, la función social de las obras también juega un papel fundamental en la aprobación de la red de inmuebles de APROP. La concejala de Vivienda del consistorio, Lucía Martín, comenta que el 50% de las casas están destinadas a familias, tanto monoparentales como no, inscritas en la Mesa de emergencia y con necesidad urgente de vivienda, mientras que la otra mitad será ocupada por jóvenes, cuarta parte del público solicitante de los apartamentos que quieren la emancipación o el alquiler provisional a bajo precio. Aún se está pensando el tipo de contrato que tendrán estos domicilios, ajustados a la Ley de Arrendamientos Urbanos.

La iniciativa APROP consigue la construcción de viviendas de calidad en tan solo 9 meses desde el inicio del diseño del proyecto y ofrece la ventaja de un fácil montaje y transporte de los materiales una vez finalizado el proyecto. Además, en los próximos años se prevé la construcción de unos 4.000 pisos con estas características por toda la ciudad condal (en el barrio Gótico, Glòries y Can Batlló), y diversos países como Vancouver, Copenhague, Londres o Ámsterdam han barajado la posibilidad de incluir propuestas similares en sus áreas urbanas.